jueves, enero 03, 2008

Eso del recrear(se) y esparcir(se)


Llego al lugar. Miro, río y converso. Vuelvo a reir. Este ejercicio me parecía tan complicado cuando adolescente. Hoy aunque no tenga ni una atención, sigo el discurso igual. Y no importa cruzar a la vereda de la mentira, y volver a la de la verdad. Lo importante es que suene bonito e interesante. El cigarro ayuda a esta tarea. Sin él, se pierde la seriedad. El húmedo vicio le da el toque para olvidar el ambiente; pero no que se trata de un bar de mala muerte. ¿Qué hacen ellas acá? ¿Qué hago yo por aquí? Me pierdo y me vuelvo a encontrar. Eso es en el primer piso, pues escucho que pronto llegará más gente y comenzaremos a subir. Espero elevarme en el reencuentro de mi extravío.

Y colgando desde arriba, reaccioné. Elevado, pero no como lo imaginaba, patético me sentía. Era un cuadro decadente. El viento esparcía mi ebrio hedor y al pasar la gente reía. Lo que en un momento fue una humorada, mi propio espectáculo, de pronto fueron gritos desalmados de socorro.Con ayuda, tuve que raspar la parte interior de mis muñecas para salir del embrollo. Colgando quedó mi ego, junto con parte de mi pantalón.Arriba la noche siguió de oyente. Y como si el ebrio hubiese caído, Luna siguió devorando mi alma, vacía como la botella que amenazaba con caer de la orilla de la cama.

Comments:
Buenas nuevas, malas buenas, nuevas malas, buenas malas.
Saludos.
 
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